DÉJAME DORMIR MAMA

 

 

 

 

DÉJAME DORMIR MAMA

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DÉJAME DORMIR, MAMÁ

Hijo mío, por favor,
de tu blando lecho salta.
Déjame dormir, mamá,
que no hace ninguna falta..

Hijo mío, por favor,
levántate y desayuna.
Déjame dormir, mamá,
que no hace falta ninguna.

Hijo mío, por favor,
que traigo el café con leche.
Mamá, deja que en las sábanas
un rato más aproveche..

Hijo mío, por favor,
que Colombia entera se afana.
¡Que no! ¡Que no me levanto
porque no me da la gana!

Hijo mío, por favor,
que el sol está ya en lo alto.
Déjame dormir, mamá,
no pasa nada si falto.

Hijo mío, por favor,
que es la hora del almuerzo.
Déjame, que levantarme
me supone mucho esfuerzo.

Hijo mío, por favor,
van a llamarte haragán.
Déjame, mamá, que nunca
me ha importado el qué dirán.

Hijo mío, por favor,
¿y si tu jefe se enfada?
Que no, mamá, déjame,
que no me va pasar nada.

Hijo mío, por favor,
que ya has dormido en exceso..
Déjame, mamá, que soy
diputado del Congreso
y si falto a las sesiones
ni se advierte ni se nota.
Solamente necesito
acudir cuando se vota,
que los diputados somos
ovejitas de un rebaño
para votar lo que digan
y dormir en el escaño.
En serio, mamita mía,
yo no sé por qué te inquietas
si por ser culiparlante
cobro mi sueldo y mis dietas.
Lo único que preciso,
de verdad, mamá, no insistas,
es conseguir otra vez
que me pongan en las listas.
Hacer la pelota al líder,
ser sumiso, ser amable
Y aplaudirle, por supuesto,
cuando en la tribuna hable.
Y es que ser parlamentario
fatiga mucho y amuerma.
Por eso estoy tan molido.
¡Déjame, mamá, que duerma!

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Bueno, te dejo, hijo mío.
Perdóname, lo lamento.
¡Yo no sabía el estrés
que produce el Parlamento!

LA MARIPOSA AZUL

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La Mariposa Azul

Había
un viudo que vivía con sus dos hijas curiosas e inteligentes. Las niñas siempre hacían muchas preguntas. A, algunas de ellas, el padre sabía responder a otras no. Como pretendía ofrecerles la mejor educación, mando a las niñas de vacaciones con un sabio que vivía en lo alto de una colina.

El sabio siempre respondía todas las preguntas sin siquiera dudar. Impacientes con el sabio, las niñas decidieron inventar una pregunta que él no sabría responder. Entonces, una de ellas apareció con una linda Mariposa Azul que usaría para engañar al sabio.
-“¿Qué vas a hacer?” preguntó la hermana,

-“Voy a esconder la mariposa en mis manos y preguntarle al sabio si está viva o muerta”. Si el dijese que está muerta abriré mis manos y la dejaré volar, si dice que está viva la apretaré y la aplastaré”.
Y así cualquiera que sea su respuesta, sería una respuesta equivocada!.
Las dos niñas fueron entonces al encuentro del sabio, que estaba meditando.
“Tengo aquí una mariposa azul. Dígame, sabio, está viva o muerta?
Muy calmadamente el sabio sonrió y respondió
“Depende de ti ….. Ella está en tus manos”

Así es nuestra vida, nuestro presente y nuestro futuro. No debemos culpar a nadie cuando algo falle, somos responsables por aquello que conquistamos (o no conquistamos). Nuestra vida está en nuestras manos, como la mariposa azul….. Nos toca a nosotros escoger que hacer con ella.

 

AMOR Y BENEVOLENCIA

AMOR Y BENEVOLENCIA

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AMOR, BENEVOLENCIA

Amor
es el componente que, individualmente, es el más poderoso y necesario en la vida. Amor es el origen y fundamento de todas las interacciones humanas. Es tanto dar como recibir. Nos permite llegar más alto y más allá de nosotros mismos, sentir a otra persona y que esa otra persona nos sienta a nosotros. Es la herramienta por medio de la cual aprendemos a sentirla más excelsa realidad — Di-s.

AMOR ES TRASCENDENCIA

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Amor en el Amor

Examina el aspecto afectivo del amor, la expresión del amor y su grado de intensidad. Todos tienen la capacidad de amar en su corazón. La pregunta es si, y cómo, lo concretamos y expresamos.

Pregúntate a ti mismo;
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* ¿Cuál es mi capacidad de amar a otra persona? * ¿Tengo problemas de dar? ¿Soy mezquino o egoísta? * ¿Me cuesta dejar entrar a otro en mi vida? * ¿Tengo lugar para otro? * ¿Permito que haya lugar para alguien más? * ¿Le temo a mi vulnerabilidad, a abrirme y salir lastimado?

Cómo expreso amor! * ¿Soy capaz de comunicar mis verdaderos sentimientos? * ¿Me contengo de expresar mis sentimientos por miedo a la reacción del otro? * O, por el contrario: ¿expreso con frecuencia mucho amor demasiado pronto? * ¿Malinterpretan otros mis intenciones?

A quién amo! * ¿Amo solamente a aquellos con quienes me siento vinculado y que se vinculan conmigo?

* ¿Tengo la capacidad de amar a un extraño, de tender una mano solidaria a alguien a quien no conozco? * ¿Expreso amor solamente cuando ello es cómodo?

¿Por qué tengo problemas con el amor y qué puedo hacer al respecto? * ¿Incluye mi amor los otros seis aspectos de Jésed, sin los cuales el amor se vería distorsionado e incapaz de concretarse realmente?

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— EJERCICIO DEL DÍA:

Encuentra una nueva manera de expresar amor a un ser querido.

LAS MANOS DE MI MADRE

LAS MANOS DE MI MADRE

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El otro día me quedé mirando fijo las manos de mi madre. Ella estaba tendida sobre la cama, descansando un rato, y no se percató de mi entrada furtiva a su alcoba. La miré de pies a cabeza, pero sus manos me llamaron mucho la atención.

Las manos de mi Madre están arrugadas. Sus venas se ven abultadas y gruesas líneas de piel, como cordoncillos, dispersos, se cruzan entre sí. De primera intención
sus manos me parecieron feas, pero me puse a meditar en lo que esas manos significaban para mí, y al mirarlas de nuevo las vi hermosas, dignas, fuertes, como envueltas en una luz diamantina.

Esas manos fueron tiernas y débiles un día; luego fueron creciendo y cobraron fuerzas, y se hicieron bonitas.

Pero el peso de los años y el sello del trabajo las envejecieron y arrugaron. Ahora son manos de una mujer madura; noble que se ha ido doblegando ante los ímpetus de la vida. Yo amo esas manos. Ellas se abrieron para cargarme cuando apenas yo era un bultito de carne y huesos. Siempre estuvieron solícitas para guiar mis pasos trémulos en mi niñez, inciertos en mi juventud y aún no siempre firmes en mi madurez.

Esas manos prepararon con amor sin igual los alimentos que me dieron vida. Más de una vez apretaron la vara para castigarme por alguna falta cometida. Fueron manos constructoras, que tenían el encanto de transmitir amistad e inyectar estímulo. Por los dedos de esas manos se derrama la luz de un corazón amante, o fueron como hilos dorados que se entretejieron a mi alrededor para darme protección.

En el hogar esas manos se mantuvieron ocupadas haciendo mil cosas, siempre abiertas para hacer el bien. Ahora son manos temblorosas, arrugadas y sin mucha fuerza. Pero no han dejado de ser una inspiración para mí, porque ellas todavía se estiran para abrirle la puerta al hijo que vuelve a la casa.

Para sostener la taza de café con que me obsequia durante mis visitas o para saludar a cuantos se acercan a ella. En la tela de la historia, las manos de las madres han hecho mucha labor. Antes de salir del cuarto, yo me incliné y besé las manos, las bellas manos de mi dulce Madre.

Y tú, ¿te has detenido a contemplar las manos de tu Madre? Ámala, dale el amor que necesita ahora que la tienes, recuerda que el pasado está muerto, el presente es ahorita, pero el futuro no existe.
Mi Rincón de Poesía

MANOS QUE ORAN

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La Oración de Consagración
Había dos jóvenes hermanos que soñaban con ser pintores. Ambos deseaban estudiar dibujo, pero se vieron impedidos por la pobreza. Así que, hicieron una promesa: “Si tú estudias primero, entonces yo trabajaré para pagarte tus estudios”. Cuando tengas éxito como pintor, entonces me pagarás mis estudios, y yo podré estudiar pintura también”.

Pasaron
los años, y uno de ellos terminó los estudios, logró notable reconocimiento ante los demás, como pintor. Cuando obtuvo su certificado de graduación, fue corriendo a su hermano que estaba trabajando en un restaurante. Las luces del local estaban apagadas, pero escuchó la voz de su hermano orando en un rincón: “Dios Padre, gracias porque mi hermano pudo terminar sus estudios de pintura. Después de trabajar tantos años, mis manos se han endurecido y no podré pintar nunca más. Pero es suficiente que mi hermano se haya hecho pintor. Si algo deseo, Señor, es que él que es tan talentoso, pueda dibujar mucho mejor que yo y sea un gran pintor. Ayúdame a orar siempre por él”.

El joven que vio a su hermano desde afuera del restaurante, fue grandemente conmovido por ese hermoso corazón, que no dudó en sacrificarse por él. Con sus ojos llenos de lágrimas pudo recordar, una vez más, sus manos maltratadas. Esas manos fueron las que pintó. Esta es la hermosa obra de Albrecht Durero, “Manos que oran”. Durero había dibujado las sacrificadas manos de su hermano Albert, aquellas que oraban por él.

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El corazón de Jesús es de aquel que se sacrifica por su amigo y le demuestra amor, aquel que ora por el éxito de su hermano aunque él no lograra alcanzar su sueño. Jesús ofreció sus manos por nosotros, para que lográramos el éxito más grande de toda nuestra vida, que es la vida eterna.

Confesaos vuestras ofensas unos a otros, y orad unos por otros, para que seáis sanados.
La oración eficaz del justo puede mucho.
Santiago 5:16

Tomado del libro Tiempo Con Dios
Autor: Lee Yeong-hun

HAZME EL AMOR

HAZME EL AMOR

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Hazme el amor
De esa forma
Morbosa y dulce
En que sabes hacerlo.
Hazlo en la penumbra,
Entre el frío y el calor,
Entre lo seguro
Y lo incierto,
Entre tu y yo.

Hazme el amor
Fuerte, duro, apasionadamente;
Muérdeme, desgarrarme,
Que se consuma mi alma
Fundiéndose en tus deseos,
Cumpliendo tus ansias.
Hazme el amor
Dulce, suave, tierno,
Despacio
Por todos los recovecos
Y pliegues de mi cuerpo,
Por que te necesito
En todos lados.

Hazme el amor
Y crea un universo
Para nosotros dos,
Házmelo y oblígame
A gritar cuánto te quiero
Y a gemir desde mi corazón
Cuánto te amo.

Separa tus muslos,
Abre mi mente,
Quiero entrar en tí,
Hazte presente,
Déjate sentir,
Vuélvete
Parte de mí.

Hazme el amor,
Yo me agitaré como las olas
Al ser rozadas por la barca;
Como la luna,
Vacía en mí tu plata;
Rompe en mí
Las leyes de la física,
Hazme el amor
Como si fuera la muerte,
Para que así
Podamos
Morirnos juntos.

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REFLEXIONES

REFLEXIONES

 

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Si por un instante Dios se olvidara de que soy una marioneta de trapo y me regalara un trozo de vida, aprovecharía ese tiempo lo más que pudiera. Posiblemente no diría todo lo que pienso, pero en definitiva pensaría todo lo que digo.

 

      Daría valor a las cosas, no por lo que valen, sino por lo que significan.

 

      Dormiría poco, soñaría más, entiendo que por cada minuto que cerramos los ojos, perdemos sesenta segundos de luz.

 

      Andaría cuando los demás se detienen, despertaría cuando los demás duermen.

 

      Si Dios me obsequiara un trozo de vida, vestiría sencillo, me tiraría de bruces al sol, dejando descubierto, no solamente mi cuerpo, sino mi alma.

 

      A los hombres les probaría cuan equivocados están al pensar que dejan de enamorarse cuando envejecen, sin saber que envejecen cuando dejan de enamorarse.

 

      A un niño le daría alas, pero le dejaría que el solo aprendiese a volar.

 

      A los viejos les enseñaría que la muerte no llega con la vejez, sino con el olvido.

 

      Tantas cosas he aprendido de ustedes, los hombres… He aprendido que todo el mundo quiere vivir en la cima de la montaña, sin saber que la verdadera felicidad está en la forma de subir la escarpada.

 

      He aprendido que cuando un recién nacido aprieta con su pequeño puño, por primera vez, el dedo de su padre, lo tiene atrapado por siempre.

 

      He aprendido que un hombre sólo tiene derecho a mirar a otro hacia abajo, cuando ha de ayudarle a levantarse.

 

      Son tantas cosas las que he podido aprender de ustedes, pero realmente de mucho no habrá de servir, porque cuando me guarden dentro de esa maleta, infelizmente me estaré muriendo.

 

      Trata de decir siempre lo que sientes y haz siempre lo que piensas en lo más profundo de tu corazón.

 

      Si supiera que hoy fuera la última vez que te voy a ver dormir, te abrazaría fuertemente y rezaría al Señor para poder ser el guardián de tu alma.

 

      Si supiera que estos son los últimos minutos que te veo, te diría “Te Quiero” y no asumiría, tontamente, que ya lo sabes.

 

      Siempre hay un mañana y la vida nos da siempre otra oportunidad para hacer las cosas bien, pero por si me equivoco y hoy es todo lo que nos queda, me gustaría decirte cuanto te quiero, que nunca te olvidaré.

 

      El mañana no lo está asegurado a nadie, joven o viejo. Hoy puede ser la última vez que veas a los que amas. Por eso no esperes más, hazlo hoy, ya que si mañana nunca llega, seguramente lamentaras el día que no tomaste tiempo para una sonrisa, un abrazo un beso y que estuviste muy ocupado para concederles un último deseo.

 

      Mantén a los que amas cerca de ti, diles al oído lo mucho que los necesitas quiérelos y trátalos bien, toma tiempo para decirles, “lo siento” “perdóname”, “por favor”, “gracias” y todas las palabras de amor que conoces.

 

      Nadie te recordará por tus nobles pensamientos secretos. Pide al Señor la fuerza y sabiduría para expresarlos.

 

      Finalmente, demuestra a tus amigos y seres queridos cuanto te importan”.

 

    Gabriel Garcia Marquez
 

ENAMORADOS

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Tu piel penetrando

      en mi ser, provocando un eclipse total, no hay tan maravilloso fenómeno natural, que el sentir tu piel junto a la mía, que el oír tus gemidos cuando te encuentras en el clímax de tan maravillosa arte.


Dos
cuerpos, dos

      almas fundidas en una misma, simplemente un ser divinamente unido somos tu y yo.
      Dos corazones latiendo con el mismo soneto se encuentran al estar en esta eterna pasión.

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      Tu respiración agitada, mi más hermosa melodía de amor, tus brazos rodeando mi cintura son mi éxtasis total.
      Un aroma único, es el de mi más hermosa inspiración sexual, un sabor tan inigualable, tan gratificante es aquel que con amor y con excitación puedo conseguir de ti.
      Dos almas que un día se fundieron, es imposible que las puedan separar.

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      Más hoy puedo decirte que tu eres mi más hermosa y pasional estrofa de seducción.
      Mátame con este amor, permite morir entre tus brazos, en aquel momento, en el que tu alma y la mía, lleguen al éxtasis total, permite que todos aquellos cerillos se enciendan al mismo tiempo, para que puedan provocar la luz más maravillosa que pueda existir.

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    Tan dichosa soy que una vida no bastará para demostrar este amor tan inmenso, tan pasional, tan único que siento por ti y por ese maravilloso cuerpo que bien podrían confundir con las olas del mar

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AMAR

AMAR

 

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Amar a un ser humano es aceptar la oportunidad de conocerlo verdaderamente y disfrutar de la aventura de explorar y descubrir lo que guarda más allá de sus máscaras y sus defensas; contemplar con ternura sus más profundos sentimientos, sus temores, sus carencias, sus esperanzas y alegrías, su dolor y sus anhelos; es comprender que detrás de su careta y su coraza, se encuentra un corazón sensible y solitario, hambriento de una mano amiga, sediento de una sonrisa sincera en la que pueda sentirse en casa; es reconocer, con respetuosa compasión, que la desarmonía y el caos en los que a veces vive son el producto de su ignorancia y su inconsciencia, y darte cuenta de que si genera desdichas es porque aún no ha aprendido a sembrar alegrías, y en ocasiones se siente tan vacío y carente de sentido, que no puede confiar ni en si mismo; es descubrir y honrar, por encima de cualquier apariencia, su verdadera identidad, y apreciar honestamente su infinita grandeza como una expresión única e irrepetible de la Vida.

Amar
a un ser humano es brindarle la oportunidad de ser escuchado con profunda atención, interés y

espeto; aceptar su experiencia sin pretender modificarla sino comprenderla; ofrecerle un espacio en el que pueda descubrirse sin miedo a ser calificado, en el que sienta la confianza de abrirse sin ser forzado a revelar aquello que considera privado; es reconocer y mostrar que tiene el derecho inalienable de elegir su propio camino, aunque éste no coincida con el tuyo; es permitirle descubrir su
verdad interior por si mismo, a su manera: apreciarlo sin condiciones, sin juzgarlo ni reprobarlo, sin
pedirle que se amolde a tus ideales, sin exigirle que actúe de acuerdo con tus expectativas; es valorarlo por ser quien es, no por como tu desearías que fuera; es confiar en su capacidad de aprender de sus errores y de levantarse de sus caídas más fuerte y más maduro, y comunicarle tu fe y confianza en su poder como ser humano.

Amar a un ser humano es atreverte a mostrarte indefenso, sin poses ni caretas, revelando tu verdad
desnuda, honesta y transparente; es descubrir frente al otro tus propios sentimientos, tus áreas
vulnerables; permitirle que conozca al ser que verdaderamente eres, sin adoptar actitudes prefabricadas para causar una impresión favorable; es exponer tus deseos y necesidades, sin esperar que se haga responsable de saciarlas; es expresar tus ideas sin pretender convencerlo de que son
correctas; es disfrutar del privilegio de ser tu mismo frente al otro, sin pedirle reconocimiento alguno, y
en esta forma, irte encontrando a ti mismo en facetas siempre nuevas y distintas; es ser veraz, y sin miedo ni vergüenza, decirle con la mirada cristalina, “este soy, en este momento de mi vida, y esto que soy con gusto y libremente, contigo lo comparto…si tú quieres recibirlo”.

Amar a un ser humano es disfrutar de la fortuna de poder comprometerte voluntariamente y responder
en forma activa a su necesidad de desarrollo personal; es creer en él cuando de si mismo duda,
contagiarle tu vitalidad y tu entusiasmo cuando está por darse por vencido, apoyarlo cuando flaquea, animarlo cuando titubea, tomarlo de las manos con firmeza cuando se siente débil, confiar en él cuando algo lo agobia y acariciarlo con dulzura cuando algo lo entristece, sin dejarte arrastrar por su
desdicha; es compartir en el presente por el simple gusto de estar juntos, sin ataduras ni obligaciones impuestas, por la espontánea decisión de responderle libremente.

Amar a un ser humano es ser suficientemente humilde como para recibir su ternura y su cariño sin

epresentar el papel del que nada necesita; es aceptar con gusto lo que te brinda sin exigir que te dé
lo que no puede o no desea; es agradecerle a la Vida el prodigio de su existencia y sentir en su presencia una auténtica bendición en tu sendero; es disfrutar de la experiencia sabiendo que cada día es una aventura incierta y el mañana, una incógnita perenne; es vivir cada instante como si fuese el
último que puedes compartir con el otro, de tal manera que cada reencuentro sea tan intenso y tan
profundo como si fuese la primera vez que lo tomas de la mano, haciendo que lo cotidiano sea siempre una creación distinta y milagrosa.

Amar a un ser humano es atreverte a expresar el cariño espontáneamente a través de tu mirada, de
tus gestos y sonrisas; de la caricia firme y delicada, de tu abrazo vigoroso, de tus besos, con palabras
francas y sencillas; es hacerle saber y sentir cuanto lo valoras por ser quien es, cuánto aprecias sus

iquezas interiores, aún aquellas que él mismo desconoce; es ver su potencial latente y colaborar
para que florezca la semilla que se encuentra dormida en su interior; es hacerle sentir que su
desarrollo personal te importa honestamente, que cuenta contigo; es permitirle descubrir sus
capacidades creativas y alentar su posibilidad de dar todo el fruto que podría; es develar ante sus ojos el tesoro que lleva dentro y cooperar de mutuo acuerdo para hacer de esta vida una experiencia más rica y más llena de sentido.

Amar a un ser humano es también atreverte a establecer tus propios limites y mantenerlos firmemente; es respetarte a ti mismo y no permitir que el otro transgreda aquello que consideras tus
derechos personales; es tener tanta confianza en ti mismo y en el otro, que sin temor a que la relación se perjudique, te sientas en libertad de expresar tu enojo sin ofender al ser querido, y puedas manifestar lo que te molesta e incomoda sin intentar herirlo o lastimarlo. Es reconocer y respetar sus limitaciones y verlo con aprecio sin idealizarlo; es compartir y disfrutar de los acuerdos y aceptar los desacuerdos, y si llegase un día en el que evidentemente los caminos divergieran sin remedio, amar es ser capaz de despedirte en paz y en armonía, de tal manera que ambos se recuerden con gratitud por los tesoros compartidos.

Amar a un ser humano es ir más allá de su individualidad como persona; es percibirlo y valorarlo como una muestra de la humanidad entera, como una expresión del Hombre, como una manifestación palpable de esa esencia trascendente e intangible llamada “ser humano”, de la cual tu formas parte; es reconocer, a través de él, el milagro indescriptible de la naturaleza humana, que es tu propia naturaleza, con toda su grandeza y sus limitaciones; apreciar tanto las facetas luminosas y

adiantes de la humanidad, como sus lados obscuros y sombríos; amar a un ser humano, en realidad, es amar al ser humano en su totalidad; es amar la auténtica naturaleza humana, tal como es, y por
tanto, amar a un ser humano es amarte a ti mismo y sentirte orgulloso de ser una nota en la sinfonía de este mundo.

¿QUE EDAD TIENES ABUELA?

¿QUE EDAD TIENES ABUELA?

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Una tarde un nieto estaba charlando con su abuela sobre los acontecimientos actuales. Entonces, él pregunto: ¿Qué edad tienes abuela?.

La abuela respondió: Bueno, dejame pensar un minuto… Nací antes de la televisión, las vacunas contra la polio, las comidas congeladas, la fotocopiadora, los lentes de contacto, la píldora anticonceptiva y el freesbe. No existían los radares, las tarjeta de crédito, el rayo láser o los patines en linea. No se había inventado el aire acondicionado, las lavavajillas, las secadoras y las prendas se ponían a secar al aire fresco.
“Gay” era una palabra respetable en inglés que significaba una persona contenta, alegre y no homosexual, al que cariñosamente le llamábamos loca. De lesbianas, nunca habíamos oído hablar y los muchachos no usaban aretes. Tu abuelo y yo nos casamos y después vivimos juntos, y en cada familia había un papá y una mamá. El hombre todavía no había llegado a la luna y no existían los aviones de propulsión a chorro para pasajeros. Nací antes de la computadora, las dobles carreras universitarias, las terapias de grupo y los psicólogos. Hasta que cumplí 25, llamé a cada policía y a cada hombre “señor” y a cada mujer “señora” o “señorita”. En mis tiempos la virginidad no producía cancer. Tener una relación era llevarse bien con los primos.

Nuestras vidas estaban gobernadas por los 10 mandamientos, el buen juicio y el sentido común. Nos enseñaron a diferenciar entre el bien y el mal y a ser responsables de nuestros actos. Creíamos que la comida rápida era lo que la gente comía cuando estaba apurada. Hablando de máquinas, no existían los cajeros automáticos, las máquinas de helado en las paleterías, los radio reloj despertador, ni los hornos de microondas, para no hablar de los video cassettes ni las filmadoras de video.
Si en algo decía “Made in Japan” se le consideraba una porquería y no existía “Made in Korea” ni “Made in Taiwan”. No se había oído de Pizza Hut, McDonalds o el café instantaneo ni los endulzantes artificiales. Se podía comprar un chevrolet Coupé nuevo por 600 dolares (pero, ¿Quién lo tenia?). Había tiendas donde se compraban cosas por 5 y 10 centavos,los helados, las llamadas telefónicas, los pasajes de autobús y la Pepsi, todo costaba 10 centavos.

En mi tiempo “Hierba” era algo que se cortaba y no que se fumaba; “Coca” era una gaseosa y la música de rock era la que hacia la mecedora de la abuela. “Chip” significaba un pedazo de madera, “hardware” era la ferretería y el “software” no existía.

Fuimos la última generación que creyó que una señora necesitaba un marido para tener un hijo. Ahora dime, ¿Cuántos años crees que tengo?… “¿Más de cien?” “No, mi amor… solamente 60!”.